NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

No es fácil entender por qué la marihuana es la sustancia que tiende a generar mayor polarización. Con el alcohol, si bien su consumo moderado no es susceptible de grandes cuestionamientos, para la mayoría de las personas es evidente cuando se ha sobrepasado el límite de lo aceptable y entra en la franja de lo censurable. El cigarrillo, cada vez está más cercado y acorralado. Y es muy claro que su consumo no es algo que se considere ni siquiera deseable o que forme parte de las expectativas de una persona.

Pero con la marihuana, el asunto es muy diferente: están por un lado quienes cuestionan, censuran y reprenden su consumo. Pero por otra parte, hay aguerridos defensores y contestatarios a las manifestaciones de represión. Tanto es así que incluso a nivel legislativo, no hay plenos acuerdos frente a la despenalización total de su producción, distribución y consumo.

No pretendemos aquí resolver tan puntiaguda y áspera discusión, pero si queremos dejar absoluta claridad frente algunos hechos que no son susceptibles a la controversia. Del mismo modo que la ley obliga a los productores de alcohol y tabaco a advertir al comprador sobre los riesgos para la salud por el consumo excesivo, así mismo se debería presentar la misma advertencia con la marihuana. Obvio, en la eventualidad de que se pudiera adquirir sin restricción en un estanco, cigarrería o supermarket.

La introducción ya está agotada y entremos a derribar algunos mitos o informaciones incorrectas que existen alrededor de la marihuana. Lógicamente, en el marco del respeto hacia sus defensores.

1. Como la marihuana es de origen natural, es más inofensiva comparada con otras drogas sintetizadas artificialmente. Son varios los errores que se conjugan en la afirmación anterior. Primero, la procedencia de una sustancia es independiente de su potencial benéfico o perjudicial. El curare, la cicuta, el ricino, la datura o el borrachero son todas plantas que producen alcaloides y toxinas con un potencial letal… y son muy naturales. O el arsénico (As) que es el elemento químico Nº 33 en la tabla periódica, es de origen natural y también es bastante mortal. Si analizamos las sustancias producidas por el hombre o que llamamos artificiales, el grupo de las dioxinas es conocido por su capacidad tóxica. Suele producirse como un subproducto de ciertos procesos industriales. Entonces, el origen de una sustancia (natural vs. artificial) no es un indicador claro y definitivo de su potencial benéfico o nocivo. Por lo tanto, decir que la marihuana por ser de origen natural es inofensiva o menos dañina que otras sustancias artificiales, es definitivamente una falacia.

2. La marihuana no produce adicción o dependencia. Esto se aceptaba como cierto… hasta mediados de los años 90. Durante esa década se hacen dos descubrimientos muy importantes: por un lado, los receptores canabinoides a nivel cerebral y por otro, la anandamida que es el neurotransmisor asociado con los receptores canabinoides. Habiendo identificado una estructura neurológica y su correspondiente agente bioquímico, el ciclo para explicar la dependencia de la marihuana queda cerrado. Ahora bien, que su capacidad adictiva no es tan veloz como la de otras sustancias, esa es otra discusión. Entonces, para que no queden dudas al respecto: la marihuana si tiene la capacidad de producir dependencia no solo a nivel psicológico sino también a nivel fisiológico. Y también están identificados los síntomas asociados al síndrome de abstinencia producido por la suspensión de su consumo. Existe otro hecho agravante: la marihuana que se encuentra actualmente en las calles es de 10 a 20 veces más potente que la que fumaban los hippies en los años 60. Esto significa que, hoy en día se requiere menos tiempo de contacto con la marihuana para que se empiecen a expresar las consecuencias por su consumo.

3. El cigarrillo es más nocivo para los pulmones que la marihuana. Esta comparación es un tanto, como decirlo… extraña, por no usar calificativos más fuertes. Es algo así como pretender dispararse en una pierna y comparar que munición es menos dañina, si una bala 22 o una 9mm. Tanto el cigarrillo (tabaco) como la marihuana tienen un potencial cancerígeno y para decepción de algunos, la marihuana tiene muchos más que el tabaco. Entonces, es también una falacia compararla con el cigarrillo y dejar a este último como más “perverso”. Y que no se mal entienda, lo anterior no es justificación para fumar cigarrillo.

. La marihuana no produce daño cerebral: vale la pena que recordemos un hecho ya mencionado. La yerba que se consigue hoy es más potente que la que fumaban en los años 60. Y efectivamente en dicha época hubo publicaciones científicas que hacían tal aseveración. Sin embargo, fueron los catedráticos universitarios quienes se percataron que aquellos estudiantes fumadores “duros” de marihuana, presentaban ciertos problemas como desatención y problemas de memoria.

Las investigaciones sobre la cannabis no pararon y empezaron a aparecer resultados que ya insinuaban la posibilidad de daño cerebral. Hoy, se ha identificado una consecuencia muy complicada por el uso de la marihuana: el síndrome amotivacional. Y las sospechas del origen de este síndrome apuntan a daño cerebral. Sugerencia paranoide: recordemos que a mediados de los años 50, la publicidad del cigarrillo empleaba la imagen de médicos aduciendo la inocuidad de su consumo. Hoy nos parece indecente afirmar que el cigarrillo no es perjudicial para la salud. Ahora bien, ¿qué tal que en 10 años las investigaciones sobre la marihuana a partir de neuroimágenes sean mucho más contundentes y solo reconfirmen lo que la observación clínica ya a puesto en evidencia?

Recientemente, una publicación científica se ha robado los titulares en los periódicos más populares alrededor del mundo. Una investigación de reciente publicación hecha en Nueva Zelandia (Ver al final en la bibliografía), tras un seguimiento de más de 35 años mostró como en los usuarios crónicos de marihuana, se identificaron alteraciones neuropsicológicas. Una de dichas alteraciones mostró una reducción de hasta 8 puntos en el coeficiente intelectual. Para que el lector pueda contextualizarse: El máximo desarrollo de la inteligencia se alcanza hasta los 21 – 22 años. Significa esto que durante estos años, es importante considerar el tipo de influencias que recibe el cerebro en su proceso de desarrollo. Una vez alcanzado el máximo desarrollo de la inteligencia, esta tiende a mantenerse más o menos estable el resto de la vida. Las máximas variaciones observables son de +/- 1 punto, en condiciones normales. Si consideramos que las escalas tipifican un puntaje entre 80 – 89 como poco inteligente, entre 90 – 109 como normal y 110 – 119  como muy inteligente; alguien que tenga una puntuación de 90 y se dedica a fumar marihuana de manera sistemática, reducirá su inteligencia al rango de poco inteligente y alguien que se encuentre en ese rango y desarrolla el mismo hábito, clasificará como fronterizo. Lo más preocupante del estudio, es que al parecer estos daños mostrarían ser de carácter permanente. Es decir, el uso crónico de marihuana podría llegar a tener el mismo efecto que un accidente cerebrovascular leve, una contusión seria o una intoxicación con metales pesados.

Para que dimensionemos la importancia de la inteligencia, si bien no es un factor único, se considera que tiene un papel muy importante para las mayores posibilidades de desarrollo, avance y prosperidad de un individuo. Es por eso, que desde la perspectiva de los determinantes sociales de la salud, la oportuna, suficiente y adecuada alimentación en la primera infancia es trascendental para el buen desarrollo del cerebro de los niños y por ende, el aumento de sus posibilidades de acceder a condiciones dignas de bienestar.

5. La marihuana tiene usos medicinales: Es cierto, pero eso no significa que su uso se deba extender a quienes no cumplen con la condición médica que obligaría su empleo. Los usos médicos reconocidos son como anti-emético, es decir que evita el vómito y las nauseas. Esto se observa particularmente en pacientes que están tomando medicación retroviral, es decir, portadores de VIH y personas que están en quimioterapia y radioterapia como consecuencia de algún tipo de cáncer. Entonces, que tenga algunos usos médicos no es una justificación –al menos válida- para su uso recreativo. La cocaína también tuvo usos médicos hasta no hace mucho, como un vasoconstrictor en las intervenciones de la nariz. La morfina aun se sigue empleando como analgésico y el listado de sustancias que tienen usos terapéuticos pero que caen como sustancias de abuso es amplio y extenso. El mensaje es muy claro: el uso terapéutico que pueden tener ciertas sustancias, incluida la marihuana, no avalan su uso recreativo.

6. La marihuana puede mejorar el desempeño sexual: Esta es quizás la peor de las falacias. Existen muchas evidencias que muestran como en los hombres puede producir no solo impotencia sino también infertilidad. En las mujeres, la condición de infertilidad puede llegar a ser permanente. Entonces, el uso crónico de marihuana puede llegar a afectar seriamente el sistema endocrino. Vale la pena aclarar que la inducción de infertilidad tanto masculina como femenina no hace del empleo de la marihuana un método anticonceptivo.

 

7. EL consumo de marihuana puede producir psicosis y esquizofrenia: Así como hay mitos que minimizan los alcances del consumo de marihuana, también hay otros que sobredimensionan sus posibilidades. Y en honor a la veracidad, las dos posiciones pecan de falaces. El consumo de marihuana no CAUSA esquizofrenia y ponemos en mayúsculas la palabra por la implicación que ello conlleva. El consumo de marihuana puede desencadenar procesos psicóticos o esquizofrenia pero en personas con antecedentes familiares u otros eventos que operan como condiciones de riesgo para el padecimiento de dicha enfermedad. Es decir, el consumo de marihuana operaría como un activador o desencadenante, nunca como un causante. No así una sustancia como el alcohol, en la que se ha demostrado que su uso desbordado causa daño cerebral que se ve expresado en dos trastornos: demencia y psicosis tipo Korsakov. Y este riesgo al parecer es igual entre personas con o sin antecedentes familiares de  esquizofrenia. ¿Es evidente entonces, cuál es el poder de un factor que pueda tener una capacidad determinante de causalidad? Sintetizando: la marihuana específicamente no causa esquizofrenia aun cuando si la puede desencadenar en personas con un perfil de riesgo.

Podríamos extendernos más mostrando los efectos del uso reiterado de la marihuana sobre el sistema inmunológico, el corazón o en el embarazo. También somos conscientes que todas estas evidencias nunca serán argumento o razón suficiente para que alguien que está habituado a su consumo, tenga en consideración su abandono. Pero no por eso, se debe prescindir del deber ético de informar a la población con datos veraces, oportunos y pertinentes. Las decisiones que cada cual decida asumir, con o sin información válida, esa ya es otra historia.

Penulis : Unknown ~ Sebuah blog yang menyediakan berbagai macam informasi

Artikel ini dipublish oleh Unknown pada hari miércoles, 15 de mayo de 2013. Semoga artikel ini dapat bermanfaat.Terimakasih atas kunjungan Anda silahkan tinggalkan komentar.sudah ada 0 komentar: di postingan
 

0 comentarios:

Publicar un comentario